Corría el año 2010 y había en torno a un centenar de empleados trabajando en la misma oficina de espacio abierto; dos de ellos, entre los que se incluía nuestro actual director general, que también fue uno de los fundadores de Framery, estaban hartos de escuchar a su jefe hablando todo el tiempo por teléfono con auriculares. Era prácticamente imposible concentrarse en algo. Ambos le propusieron que se fuera a otra parte a hacer sus llamadas. A lo que este se apresuró a responder: “Pues compradme una cabina telefónica”. El problema es que no había ninguna en el mercado, así que la única alternativa era fabricar una.

Ese día dejaron de trabajar para esa empresa de software y empezaron a convertirse en expertos en acústica; en ese momento, nació Framery.

La primera cabina era fea y con una insonorización insuficiente, pero los chicos habían encontrado su vocación y se dieron cuenta de que muchos espacios de trabajo sufren del mismo problema sin ninguna solución disponible.

Tras años de desarrollo, analizando las opiniones de los clientes y poniendo en práctica el riguroso método de ensayo y error, nuestra sexta generación cabinas telefónicas para oficinas, el modelo Framery O, resultó ser sumamente funcional, un espacio silencioso para trabajar con una acústica excelente y una cuasi imperceptible ventilación. Al principio, como ocurre con todas las novedades, venderlas era toda una odisea, pero cuando la gente comenzó a usarlas y a transformar su cultura de oficina con rapidez, la noticia voló y empresas como Microsoft, SAP y Deloitte las compraron y quedaron encantadas. Las vendimos por miles y, en la actualidad, el modelo Framery O es la cabina para oficina más vendida del mundo.

Al principio creíamos que estábamos vendiendo silencio, pero estábamos equivocados. Junto con nuestros clientes pudimos alcanzar una perspectiva de conjunto.

El ruido en las oficinas diáfanas constituye un obstáculo importante a la hora de lograr la felicidad en el entorno laboral, con interrupciones constantes de las llamadas telefónicas, los debates y las reuniones ad hoc. Resulta complicado recuperar la concentración cuando se pierde, lleva tiempo volver a centrarse, uno se vuelve menos productivo, menos creativo y no puede sacar a relucir su potencial. Como resultado, uno se siente menos satisfecho.

Esta fue nuestra señal de alerta. Cuando eliminamos el problema del ruido, la gente se puso más contenta. Las personas contentas son más eficientes, creativas y productivas. Es obvio, la felicidad se convirtió rápidamente en nuestro propósito para el futuro, no solo en lo que respecta a nuestros productos, sino a todo a lo que nos dedicamos.

Una persona feliz es un
12%más productiva.(Fuente: Universidad de Warwick)

Los vendedores felices generan un
37%más de ventas.(Fuente: Growth engineering)

Los empleados felices se toman un
66%menos de bajas por enfermedad.(Fuente: Jessica Pryce-Jones, autora de “Happiness at Work” [Felicidad en el trabajo] / Forbes)

El ruido en una oficina de espacio abierto constituye solo un obstáculo para alcanzar la felicidad.

El trabajo y la forma de desempeñarlo está cambiando con rapidez. Lo que era pertinente en un contexto industrial no se aplica a las labores de información. Lo que funcionaba en una oficina diáfana no funciona en espacios polivalentes. Además, lo que sea que estemos aprendiendo sobre los nuevos métodos de trabajo digitales quedará obsoleto en el momento en que empecemos a trabajar codo con codo con la inteligencia artificial. Por lo tanto, la reducción del ruido es y será solo una parte de la solución para lograr la felicidad en el espacio de trabajo.

Con una fuerte inversión y foco en investigación, además de con el compromiso de practicar lo que predicamos dentro de nuestra propia empresa, estamos decididos a encontrar los demás componentes de la solución para alcanzar la felicidad; y tenemos la intención de ser felices por el camino. Obtenga más información sobre nuestros esfuerzos para construir nuestra cultura Framerian aquí.